La inteligencia artificial triplicará el tráfico de red en México

El tráfico asociado a cargas de inteligencia artificial crecerá 222% en México durante los próximos tres años, lo que llevará la demanda de las redes a más del triple de su nivel actual.

La próxima gran prueba de la inteligencia artificial en México no ocurrirá necesariamente dentro de un modelo, una aplicación o una pantalla. Ocurrirá detrás de ellas, en la infraestructura que permite que miles de empleados, dispositivos, sistemas y aplicaciones intercambien información al mismo tiempo.

En los próximos tres años, el tráfico asociado con cargas de inteligencia artificial crecerá 222% en México, de acuerdo con un estudio de Cisco y Foundry. El incremento implica que este tipo de tráfico alcanzaría 3.22 veces su nivel actual en las redes de oficinas centrales, campus corporativos y sucursales.

La cifra coloca a las redes empresariales ante una transformación que ya dejó de ser una posibilidad futura. La expansión de la IA está creando una nueva demanda sobre la infraestructura que conecta a empleados, aplicaciones, dispositivos, sensores, puntos de venta, sistemas de seguridad y agentes capaces de ejecutar tareas de manera autónoma.

El estudio de Cisco y Foundry recoge las opiniones de 3,472 directores de sistemas de información, líderes de redes, responsables de cómputo para usuarios finales y ejecutivos de tecnología de organizaciones con más de 500 empleados en Asia Pacífico, Europa, Medio Oriente, América Latina y Norteamérica. Las compañías participantes tienen, en promedio, 3,292 sedes o sucursales, por lo que los resultados muestran con particular claridad los desafíos que enfrenta una infraestructura empresarial distribuida.

Al mismo tiempo, 82% reconoce que necesita actualizaciones para soportar las cargas actuales y futuras de inteligencia artificial.

El dato revela una paradoja. Las empresas están acelerando la adopción de una tecnología que promete elevar la productividad, automatizar procesos y transformar la manera de operar, pero una parte importante de ellas reconoce que la infraestructura que sostiene esa transformación todavía necesita modernizarse.

México llega a este punto con una fortaleza relevante. El uso de inteligencia artificial generativa entre la población en edad laboral ya supera el promedio mundial. El Microsoft AI Economy Institute estimó que 20.1% de la población mexicana en edad laboral utilizó productos de IA generativa durante el primer trimestre de 2026, frente a 17.8% a nivel global.

Esta adopción crea una base favorable para que las empresas incorporen la IA con mayor rapidez. Una fuerza laboral que ya está familiarizada con estas herramientas puede facilitar la experimentación, reducir algunas barreras culturales y acelerar la identificación de aplicaciones con potencial productivo.

Pero esa misma velocidad de adopción expone una debilidad. La utilización de las aplicaciones puede crecer más rápido que la capacidad de las empresas para actualizar sus redes. El riesgo aparece cuando una herramienta que comenzó como un experimento individual se convierte en una plataforma utilizada por cientos o miles de empleados y empieza a conectarse con sistemas internos, bases de datos y procesos críticos.

En ese momento, la red deja de ser un elemento secundario de la transformación digital. Se convierte en una condición para que la estrategia de IA funcione.

El desafío tampoco consiste simplemente en contratar más capacidad de internet. Las cargas de inteligencia artificial demandan redes confiables, disponibles y capaces de responder con rapidez. Cuando la IA participa en procesos empresariales críticos, una interrupción, una saturación o una latencia elevada puede afectar directamente la continuidad operativa.

El problema se extiende al Wi Fi. Oficinas, tiendas, plantas industriales, almacenes y sucursales concentran cada vez más dispositivos conectados. Computadoras, teléfonos, sensores, terminales de punto de venta, cámaras y sistemas automatizados comparten la misma infraestructura. La expansión de la IA puede elevar todavía más esa presión y convertir a las redes inalámbricas en uno de los principales puntos de congestión.

El potencial económico no está limitado a las grandes compañías tecnológicas. Bancos, fabricantes, cadenas comerciales, operadores logísticos, hospitales, empresas de servicios y organizaciones con amplias redes de sucursales tendrán que evaluar si su infraestructura está preparada para un entorno en el que cada vez más procesos dependerán de sistemas inteligentes.

La oportunidad será mayor para las empresas capaces de anticiparse. Modernizar la red antes de que aparezcan los cuellos de botella puede permitir que los proyectos de IA avancen sin interrupciones y que las inversiones realizadas en modelos y aplicaciones encuentren una infraestructura capaz de sostenerlas.

Colaboración: Editorial Auge.

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