En México el celular domina el acceso digital e internet
México ya supera los 100 millones de usuarios de internet, y el celular se consolidó como la principal puerta de entrada.
Cada mañana, millones de mexicanos despiertan, toman el celular antes incluso de levantarse de la cama y entran de inmediato al mundo digital.
Pagan servicios, revisan cuentas bancarias, consumen noticias, responden mensajes de trabajo, compran productos, piden transporte y organizan su vida desde la pantalla de un smartphone. En silencio, casi sin que el país lo notara plenamente, México cruzó un umbral histórico: la nación ya no vive una transición digital. Vive, literalmente, dentro del teléfono móvil.
Desde 2024, México alcanzó los 100.2 millones de usuarios de internet, equivalentes a 83.1% de la población de seis años y más, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares del Inegi. Pero el dato que redefine el mapa tecnológico nacional no es solamente el tamaño de la conectividad, sino la manera en que ocurre. El 97.2% de los usuarios se conecta mediante un smartphone. En contraste, apenas 24.6% utiliza una laptop y solo 14.8% una computadora de escritorio.
La cifra revela mucho más que un cambio tecnológico. Expone una transformación económica, social y empresarial de enorme escala. México se convirtió en una economía “mobile first”, donde el celular dejó de ser un accesorio de comunicación para transformarse en la infraestructura central de consumo, información, comercio y servicios digitales.
El crecimiento ha sido acelerado. Entre 2015 y 2024, el porcentaje de población usuaria de internet pasó de 57.4% a 83.1%, un salto de 25.7 puntos porcentuales en menos de una década. Sin embargo, esa expansión no estuvo impulsada por computadoras domésticas ni por una red masiva de banda ancha fija. Ocurrió alrededor del smartphone.
Para las empresas, el fenómeno representa una de las mayores fortalezas del mercado mexicano contemporáneo. Pocas economías emergentes lograron integrar tan rápido a millones de consumidores al ecosistema digital.
El celular abrió la puerta al crecimiento explosivo de plataformas de comercio electrónico, banca móvil, fintech, entretenimiento digital, delivery, movilidad y publicidad segmentada.
La economía digital mexicana ya no depende de escritorios ni oficinas físicas. Depende de pantallas que caben en la palma de la mano. Para bancos, retailers, plataformas tecnológicas y empresas de servicios, esto significa acceso inmediato y masivo a consumidores activos prácticamente las 24 horas del día.
La composición demográfica refuerza todavía más ese atractivo. Casi la mitad de los usuarios de internet pertenece a grupos de entre 18 y 44 años, es decir, población en plena edad laboral, productiva y de consumo. El segmento de 25 a 34 años concentra la mayor participación. Se trata de generaciones acostumbradas a operar su vida financiera, laboral y social desde aplicaciones móviles.
Ahí aparece una de las mayores oportunidades para el sector empresarial. México posee una base gigantesca de consumidores digitales listos para nuevos modelos de negocio. Educación en línea, streaming, salud digital, servicios financieros, inteligencia artificial aplicada al consumidor y plataformas de productividad tienen frente a sí un mercado con escala nacional y hábitos digitales profundamente consolidados.
Sin embargo, el mismo fenómeno que impulsa el crecimiento también deja ver las fragilidades estructurales del país.
Mientras el smartphone domina la vida digital, la computadora permanece rezagada. En 2024, apenas 43.9% de los hogares mexicanos contaba con computadora, laptop o tablet, prácticamente el mismo nivel que un año antes. La cifra evidencia que millones de personas están conectadas, pero no necesariamente equipadas para actividades digitales avanzadas.
La diferencia es crítica. El celular facilita consumo, comunicación y transacciones rápidas. Pero la computadora sigue siendo esencial para programación, ingeniería, diseño, análisis de datos, producción multimedia, administración corporativa y educación técnica de alto nivel. En otras palabras, México avanza con rapidez como consumidor digital, pero todavía enfrenta limitaciones para consolidarse como una economía intensiva en productividad tecnológica.
La brecha digital mexicana cambió de rostro. Hace una década el reto era conectar personas. Hoy el desafío consiste en desarrollar capacidades digitales profundas.
El dato más revelador aparece entre quienes permanecen fuera del ecosistema digital. En México todavía existen 20 millones de personas que no utilizan internet. Pero la principal razón ya no es la falta de infraestructura ni el costo económico. El 56.1% asegura simplemente que no sabe cómo usarlo.
Ese dato redefine la conversación empresarial y económica. El siguiente gran mercado no dependerá únicamente de vender dispositivos o expandir cobertura. Dependerá de alfabetización digital, capacitación tecnológica y formación de talento.
Para empresas de educación, software, telecomunicaciones y servicios tecnológicos, esto abre una ventana estratégica de crecimiento. La necesidad de capacitación masiva en herramientas digitales, automatización y productividad puede convertirse en uno de los motores económicos más importantes de la próxima década.
La infraestructura también muestra señales mixtas. México registró uno de los mayores avances de la OCDE en despliegue de fibra óptica entre 2022 y 2023, al pasar de 41.1% a 64.5% en accesos de banda ancha fija mediante esta tecnología. Sin embargo, la penetración total sigue siendo limitada, con apenas 20.2 accesos por cada 100 habitantes.
La pregunta ya no es si México será digital. Esa etapa terminó. La verdadera interrogante es si el país logrará convertir esta revolución móvil en una plataforma capaz de producir innovación, talento y competitividad global. Porque mientras millones deslizan el dedo sobre una pantalla cada mañana, también se está definiendo el próximo capítulo económico de México.
Colaboración: Editorial Auge.