Compras en línea consolidan su crecimiento y redefinen el consumo en México
En 2025, los productos de uso e higiene personal fueron los más adquiridos por internet.
En 2025, el consumo en línea alcanzó un nuevo punto de madurez al demostrar que millones de personas ya no recurren a internet únicamente para compras extraordinarias, sino para abastecer necesidades cotidianas. Para las empresas, este cambio marca el inicio de una nueva etapa en la economía digital del país.
Los productos de uso e higiene personal fueron la categoría más comprada por internet durante 2025, seguidos por los artículos para el hogar y los servicios de transporte mediante plataformas digitales, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
El estudio muestra que el 37.3% de las personas realizaron compras por internet durante el año.
De ese universo de consumidores, el 78.7% adquirió productos de uso e higiene personal, mientras que el 50.6% compró artículos para el hogar. En tercer lugar se ubicaron los servicios de transporte por plataforma, con una participación de 38.2%.
La lista continúa con alimentos y bebidas, que alcanzaron el 37.4%; reservaciones o boletos para viajes y entretenimiento, con 31.2%; celulares y accesorios, con 30.1%, y artículos relacionados con la salud, con 23.7%.
En la parte baja del ranking aparecen los aparatos electrónicos, con 21.2%; los vehículos o refacciones, con 20%, y los servicios de alojamiento y hospedaje, con 18.4%. El INEGI destaca que los aparatos electrónicos fueron la única categoría que no registró un incremento estadísticamente significativo respecto al año anterior.
Detrás de estos resultados se encuentra una transformación profunda en el comportamiento del consumidor mexicano. Durante los primeros años del auge del comercio electrónico, las compras digitales estuvieron impulsadas principalmente por productos de alto valor, como dispositivos electrónicos. Hoy el panorama es distinto. El canal digital se ha integrado a la rutina de los hogares y se utiliza para resolver necesidades recurrentes, desde adquirir artículos de higiene hasta abastecer la despensa o contratar servicios de movilidad.
Esa evolución representa una de las mayores fortalezas del mercado mexicano. La confianza del consumidor en las plataformas digitales ha aumentado al mismo tiempo que mejoran la infraestructura logística, las soluciones de pago electrónico y la capacidad de las empresas para entregar productos en plazos cada vez más cortos. El comercio electrónico dejó de ser un canal complementario para convertirse en un componente estratégico del consumo nacional.
Para las empresas también se abre una oportunidad de gran escala. Las categorías con mayor crecimiento están vinculadas al consumo recurrente, un segmento que favorece modelos de negocio basados en programas de suscripción, estrategias de fidelización, inteligencia de datos, personalización de ofertas y redes de distribución más eficientes. Conforme las compras cotidianas migran hacia los canales digitales, aumenta el potencial para que fabricantes, minoristas, operadores logísticos y empresas tecnológicas generen relaciones de largo plazo con sus clientes.
El avance de los servicios contratados mediante plataformas digitales también confirma que la digitalización ya no se limita a la venta de bienes físicos. La movilidad, el entretenimiento y otras soluciones bajo demanda continúan ampliando el ecosistema digital y crean nuevas oportunidades para desarrollar servicios apoyados en aplicaciones, pagos electrónicos e inteligencia artificial.
Sin embargo, los datos también evidencian desafíos importantes. Aunque el comercio electrónico continúa expandiéndose, poco más de una tercera parte de la población compra por internet. Esto refleja que persisten barreras relacionadas con el acceso a la conectividad, la inclusión financiera, la confianza en los pagos digitales y la adopción tecnológica entre distintos segmentos de la población.
Al mismo tiempo, las categorías de mayor valor económico mantienen un ritmo de crecimiento más moderado. La compra de aparatos electrónicos, vehículos y refacciones sigue siendo menos frecuente debido a que implica procesos de comparación más complejos, mayores montos de inversión y una preferencia por experiencias híbridas que combinan la consulta digital con la compra física. El estancamiento observado en los aparatos electrónicos podría indicar que este mercado comienza a entrar en una etapa de madurez después de varios años de fuerte expansión.
Hacia adelante, el sector también deberá enfrentar amenazas que pondrán a prueba su capacidad de innovación. El aumento de los intentos de fraude digital, los riesgos de ciberseguridad, la presión sobre los costos logísticos, un entorno económico que obliga a los consumidores a administrar con mayor cautela su gasto y una competencia cada vez más intensa entre plataformas nacionales e internacionales exigirán inversiones permanentes para fortalecer la confianza y mejorar la experiencia de compra.
El mapa del consumo digital mexicano está cambiando frente a los ojos de empresas e inversionistas. Lo que hoy lidera las ventas no son los productos más sofisticados, sino aquellos que acompañan la vida cotidiana de millones de hogares. Esa transición confirma que el comercio electrónico ha dejado atrás su etapa de adopción para entrar en una fase de consolidación.
Colaboración: Editorial Auge.