El uso de internet en México creció 29 puntos en la última década
Casi 105 millones de mexicanos de seis años o más utilizan internet, lo que representa al 86% de la población en ese rango de edad.
Hace apenas una década, poco más de la mitad de los mexicanos utilizaba internet. Hoy, la conectividad se ha convertido en parte del tejido cotidiano del país.
Desde una vivienda en una gran ciudad hasta una comunidad rural, millones de personas estudian, trabajan, compran, se entretienen y realizan operaciones financieras a través de una pantalla. México acaba de cruzar un umbral histórico en su transformación digital.
De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares del Inegi, al cierre de 2025 casi 105 millones de personas de seis años o más utilizaban internet, equivalente al 86 por ciento de la población en ese grupo de edad. La cifra representa un salto de 29 puntos porcentuales respecto de 2015, cuando solamente el 57 por ciento de la población estaba conectada.
El avance refleja mucho más que un incremento estadístico. Habla de un cambio estructural en la economía y en la manera en que las personas se relacionan con el trabajo, el consumo y los servicios.
También confirma que México cuenta hoy con uno de los mercados digitales más grandes de América Latina, una fortaleza que adquiere especial relevancia en un contexto en el que las empresas compiten cada vez más por la atención y la participación de consumidores conectados.
La expansión de internet ha coincidido con la consolidación del comercio electrónico, el crecimiento de las plataformas digitales, el avance de los servicios financieros en línea y la acelerada digitalización empresarial. Para las compañías de tecnología, telecomunicaciones, logística, entretenimiento y servicios financieros, el tamaño de la población conectada representa un mercado de enorme escala y con un potencial de monetización que continúa creciendo.
Sin embargo, la conectividad todavía presenta contrastes importantes. Mientras casi nueve de cada diez habitantes de las zonas urbanas utilizan internet, la cifra desciende a 75 por ciento en las áreas rurales. La brecha sigue siendo considerable, aunque muestra señales de reducción. En 2017 la diferencia entre ambos segmentos era de 32 puntos porcentuales y para 2025 se redujo a 14 puntos.
El dato más revelador es que el crecimiento reciente está ocurriendo precisamente en los territorios que históricamente habían permanecido rezagados. Entre 2024 y 2025, el uso de internet aumentó 6.7 puntos porcentuales en las zonas rurales, frente a un incremento de dos puntos en las ciudades.
Para el sector privado, esta tendencia representa una de las mayores oportunidades de la próxima década. Las comunidades que hasta hace poco permanecían al margen de la economía digital se están convirtiendo en nuevos mercados para las empresas de telecomunicaciones, las fintech, el comercio electrónico, la educación en línea y los servicios de salud digital. Cada nuevo usuario conectado amplía el universo potencial de consumidores, clientes financieros y usuarios de servicios digitales.
Las entidades con mayores niveles de conectividad también ofrecen pistas sobre la relación entre infraestructura digital y desarrollo económico. Nuevo León, Baja California, Quintana Roo, Ciudad de México, Aguascalientes y Baja California Sur registran niveles de penetración superiores al 91 por ciento de su población. Se trata de estados que destacan por su actividad industrial, turística o de servicios y que han logrado construir entornos más favorables para la adopción tecnológica y la atracción de inversiones.
Los datos del Inegi también muestran un cambio profundo en la forma de conectarse. El 96 por ciento de los usuarios accede a internet desde su vivienda y el 55 por ciento se conecta desde cualquier lugar mediante redes móviles. El teléfono inteligente se ha convertido prácticamente en el centro de la vida digital de los mexicanos. El 97 por ciento de los internautas utiliza un smartphone para navegar, mientras que los televisores inteligentes ya alcanzan al 50 por ciento de los usuarios y las computadoras han descendido al tercer lugar con apenas un 36 por ciento.
La elevada penetración del teléfono inteligente constituye otra fortaleza del mercado mexicano porque permite que millones de personas participen en el ecosistema digital con barreras de entrada relativamente bajas. Para las empresas, esto significa la posibilidad de desarrollar modelos de negocio, plataformas y estrategias comerciales concebidas principalmente para dispositivos móviles.
Pero el predominio del smartphone también pone en evidencia algunas debilidades estructurales. La conectividad no necesariamente equivale a una plena incorporación a la economía del conocimiento. Muchas actividades de mayor productividad, desde el desarrollo tecnológico hasta el análisis de datos y determinadas funciones administrativas, continúan dependiendo de equipos de cómputo más robustos y de habilidades digitales más sofisticadas.
Quizá el principal desafío para México ya no consiste en conectar a la población, sino en lograr que la conectividad se traduzca en una mayor participación económica. Las mayores diferencias entre las zonas urbanas y rurales aparecen precisamente en las actividades digitales de mayor valor agregado. Los pagos por internet presentan una brecha de 22 puntos porcentuales entre ambos segmentos, mientras que las compras en línea y las operaciones bancarias digitales muestran diferencias de 21 puntos. Las cifras revelan que millones de mexicanos tienen acceso a internet, pero todavía no participan plenamente en la economía digital.
México acaba de ingresar en una nueva etapa de su transformación digital. La gran pregunta ahora no es cuántos mexicanos estarán conectados en los próximos años, sino cuántos de ellos lograrán convertir esa conexión en productividad, innovación, inclusión financiera y creación de riqueza.
Colaboración: Editorial Auge.