La economía mexicana arranca el segundo trimestre con importante avance
La actividad económica de México creció 1.2% mensual en abril, el mayor incremento desde marzo de 2021.
Cada mes, un dato económico tiene el potencial de cambiar la conversación sobre el rumbo del país. Abril fue uno de esos momentos. Después de un primer trimestre que sembró dudas sobre la capacidad de la economía mexicana para recuperar impulso, las cifras sorprendieron al mostrar que la actividad productiva volvió a acelerar.
No significa que los desafíos hayan desaparecido, pero sí que algunos de los motores más importantes del aparato económico volvieron a encenderse, ofreciendo al sector empresarial una señal de que aún existen espacios para crecer en un entorno complejo.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), considerado el principal termómetro mensual del desempeño económico del país, registró un crecimiento de 1.2% en abril respecto a marzo. Se trata del mayor avance mensual desde marzo de 2021, cuando la economía se expandió 1.6%.
En su comparación anual, la actividad económica creció 2.2%, reflejando una recuperación tras el desempeño moderado observado durante el primer trimestre del año.
El resultado confirma que la economía inició el segundo trimestre con una base más sólida de la prevista por diversos analistas.
El impulso provino principalmente del sector industrial. Las actividades secundarias aumentaron 2.1% mensual, revirtiendo la caída registrada un mes antes. Dentro de este grupo destacó la construcción, cuya expansión de 7.6% mensual la convirtió en el principal catalizador del crecimiento económico durante abril.
El sector servicios también aportó al avance. Las actividades terciarias crecieron 0.7% respecto a marzo, impulsadas por los servicios de apoyo a los negocios, manejo de residuos, desechos y remediación, que registraron un incremento de 3.8%. En contraste, las actividades primarias, relacionadas con la agricultura, la ganadería, la pesca y el aprovechamiento forestal, retrocedieron 0.4% luego del repunte observado en marzo.
Para las empresas, el dato representa mucho más que una cifra estadística. La recuperación de la construcción suele activar una extensa red de cadenas productivas que involucran fabricantes de materiales, empresas de acero, cemento, maquinaria, transporte, ingeniería, arquitectura, financiamiento y servicios especializados. Cada proyecto que inicia genera un efecto multiplicador que se extiende hacia proveedores, contratistas y pequeñas y medianas empresas que forman parte del ecosistema productivo nacional.
Otra fortaleza que deja entrever el reporte es la capacidad de resistencia del sector servicios. El crecimiento de las actividades orientadas al apoyo empresarial refleja una mayor demanda de soluciones operativas, administrativas y logísticas por parte del sector privado, un comportamiento que suele acompañar los periodos de recuperación económica y que fortalece el mercado interno.
Sin embargo, el panorama aún está lejos de ser completamente favorable. La recuperación continúa apoyándose en un número limitado de sectores, mientras las manufacturas siguen mostrando un desempeño débil. Esta situación representa una de las principales debilidades de la economía mexicana, ya que la industria manufacturera constituye uno de los pilares de las exportaciones y de la integración productiva con América del Norte. Sin una recuperación más amplia de este segmento será difícil sostener un ritmo elevado de crecimiento durante los próximos meses.
Aun así, el entorno también presenta oportunidades que las empresas difícilmente pueden ignorar. Oxford Economics estima que el segundo trimestre podría beneficiarse de efectos estadísticos favorables y del impulso económico asociado a la Copa Mundial de Futbol.
Al mismo tiempo, la recuperación de la construcción podría estimular nuevas inversiones en infraestructura, parques industriales, vivienda, energía y desarrollo urbano. Estos proyectos tienen el potencial de fortalecer las cadenas de suministro nacionales y consolidar regiones que continúan atrayendo capital gracias a la relocalización de operaciones internacionales.
Abril podría convertirse en un punto de inflexión o simplemente en un respiro dentro de un año que seguirá poniendo a prueba la capacidad de adaptación de las empresas mexicanas. La respuesta dependerá de que el impulso observado logre extenderse hacia más sectores productivos, de que la inversión mantenga su dinamismo y de que el entorno comercial ofrezca mayor certidumbre.
Colaboración: Editorial Auge.