Construcción en México muestra señales de recuperación
El valor de producción de las empresas constructoras creció 1.7% mensual en diciembre, según datos del INEGI.
La construcción en México cerró 2025 con una señal que el sector llevaba meses esperando. Después de un periodo marcado por la desaceleración, el valor de producción de las empresas constructoras logró encadenar tres meses consecutivos de crecimiento, una señal que apunta a un posible punto de inflexión en una industria clave para la economía nacional.
En diciembre, el valor de producción del sector creció 1.7% a tasa mensual con cifras desestacionalizadas, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
El repunte estuvo impulsado principalmente por la obra pública vinculada al transporte, en particular los proyectos ferroviarios enfocados en trenes de pasajeros que actualmente avanzan en distintas regiones del país.
Sin embargo, el balance anual revela un escenario más complejo. A tasa anual, el valor de producción de las empresas constructoras cayó 5.6% respecto a diciembre de 2024. Esto refleja que, aunque el sector ha comenzado a mostrar señales de recuperación en el corto plazo, el ritmo de actividad todavía se encuentra por debajo del observado un año antes.
Uno de los focos de debilidad se mantiene en el segmento de edificación, que representa cerca de 45% de la producción total del sector y que depende principalmente de la inversión privada. Durante diciembre, este rubro registró una caída mensual de 0.7%, con lo que acumuló su segunda disminución consecutiva después de haber retrocedido 0.2% en noviembre. El comportamiento refleja una moderación en el desarrollo de nuevos proyectos inmobiliarios, tanto residenciales como comerciales e industriales, en un entorno donde los desarrolladores continúan evaluando cuidadosamente sus decisiones de inversión.
Mientras la construcción privada muestra cautela, la infraestructura pública se ha convertido en el motor más visible de la actividad. El segmento de transporte y urbanización, que incluye carreteras, caminos, puentes, aeropuertos y obras ferroviarias, registró un crecimiento mensual de 9.5% en diciembre. Aunque el avance fue menor al incremento de 14.2% observado el mes previo, el resultado confirma que las obras de conectividad están sosteniendo buena parte del dinamismo del sector.
Este segmento representa cerca de 24% del valor total de la producción y actualmente se encuentra respaldado por el impulso a los trenes de pasajeros. En los últimos siete meses se han licitado tramos ferroviarios por más de 102 mil millones de pesos en proyectos que buscan fortalecer la conexión entre el centro y el norte del país. Para las empresas constructoras, ingenierías y proveedores de materiales, estas obras se han convertido en una fuente clave de contratos y actividad.
Esta dinámica constituye una de las principales fortalezas del mercado mexicano de la construcción en el corto plazo. Los grandes proyectos de infraestructura no solo generan empleo y demanda para múltiples industrias, también crean una base de crecimiento para las empresas especializadas en obra pesada, transporte y logística. La inversión en conectividad abre la puerta a nuevos polos de desarrollo regional y a una mayor integración económica en distintas zonas del país.
Al mismo tiempo, el comportamiento del segmento de edificación revela una de las debilidades estructurales del sector. La cautela del capital privado ha limitado la velocidad de recuperación de la industria. Los desarrolladores continúan ajustando sus planes ante un entorno que combina costos financieros relevantes, cambios en la demanda inmobiliaria y una evaluación constante del contexto económico.
Los indicadores laborales también reflejan este momento de ajuste. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras, el personal ocupado total en las empresas del sector no registró variación mensual en diciembre, aunque en comparación anual descendió 3.9%. Las horas trabajadas también mostraron una reducción de 0.6% frente al mes previo y una caída de 4.6% respecto a diciembre de 2024.
Dentro de esta dinámica, las horas trabajadas por el personal dependiente de las empresas retrocedieron 0.7%, mientras que las correspondientes al personal no dependiente aumentaron 1.0%. El movimiento sugiere un mayor uso de esquemas de contratación flexible y subcontratación en ciertas fases de los proyectos. En cuanto a las remuneraciones, las remuneraciones medias reales pagadas disminuyeron 0.2% a tasa mensual, aunque registraron un incremento de 3.1% en comparación anual.
Más allá de las cifras del cierre de año, el panorama del sector también abre oportunidades relevantes. La continuidad de los proyectos de infraestructura estratégica podría seguir generando demanda para empresas constructoras, proveedores de acero, cemento, maquinaria y servicios especializados. La expansión de corredores logísticos y ferroviarios puede convertirse en un catalizador para nuevas inversiones industriales, parques logísticos y desarrollos urbanos.
Al mismo tiempo, existen amenazas que el mercado observa con atención. La fuerte dependencia de la obra pública implica que cualquier desaceleración en el ritmo de inversión gubernamental podría impactar rápidamente el nivel de actividad del sector. A esto se suma la debilidad en algunos segmentos de inversión privada, particularmente en desarrollos inmobiliarios, que siguen siendo fundamentales para el crecimiento sostenido de la industria.
La construcción ha sido históricamente uno de los termómetros más sensibles de la economía mexicana. Cuando avanza, suele arrastrar consigo a industrias enteras, desde el acero y el cemento hasta el transporte y la ingeniería. Cuando se desacelera, la señal se extiende rápidamente por la cadena productiva.
Hoy, el sector se encuentra en un punto de transición. Las grandes obras de infraestructura comienzan a reactivar la maquinaria de la construcción mientras el capital privado evalúa su siguiente movimiento. Entre trenes que se proyectan hacia nuevas rutas y desarrollos que esperan mejores condiciones para despegar, la industria parece moverse hacia un nuevo ciclo. Uno que definirá cómo y dónde se construirán las próximas etapas del crecimiento económico del país.
Colaboración: Editorial Auge.