Confianza del consumidor en México muestra señales de recuperación en junio
El Indicador de Confianza del Consumidor aumentó 0.4 puntos para ubicarse en 43.8 unidades.
Cada cambio en la confianza del consumidor es mucho más que una estadística. Es un reflejo del estado de ánimo de millones de familias que deciden si es momento de comprar, invertir en su patrimonio o esperar tiempos más favorables. En junio, esa percepción dio una señal de alivio para la economía mexicana. Después de un fuerte retroceso en mayo, los consumidores recuperaron parte del optimismo, aunque el panorama todavía está lejos de consolidar un ciclo de crecimiento sostenido.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el Indicador de Confianza del Consumidor (ICC), con cifras desestacionalizadas, se ubicó en 43.8 puntos durante junio, lo que representó un incremento mensual de 0.4 puntos.
El avance permitió recuperar parcialmente la caída de 0.9 puntos registrada en mayo, cuando el indicador descendió a su nivel más bajo en más de cuatro años.
Además, junio marcó el tercer incremento mensual del indicador en lo que va de 2026, una señal de que el ánimo de los hogares comienza a estabilizarse después de varios meses de elevada incertidumbre.
Sin embargo, la fotografía de largo plazo sigue mostrando un escenario de cautela. En comparación con junio del año pasado, la confianza del consumidor disminuyó 1.8 puntos, acumulando 18 meses consecutivos de retrocesos anuales. Esto significa que, aunque las familias perciben una ligera mejoría respecto al mes anterior, su evaluación del entorno económico continúa siendo menos favorable que hace un año.
Especialistas de Monex consideran que el resultado de junio representa una recuperación después del ajuste observado en mayo, pero todavía no modifica la tendencia general del indicador. Desde su perspectiva, la confianza de los consumidores permanece en niveles históricamente moderados, aunque el ritmo del deterioro comienza a desacelerarse gracias a un entorno económico ligeramente más favorable.
Entre los elementos que impulsaron esta mejora destacan la desaceleración de la inflación, que ha reducido parte de la presión sobre el poder adquisitivo de los hogares, así como una disminución de la incertidumbre internacional derivada de avances diplomáticos que contribuyeron a estabilizar los mercados energéticos y financieros. A ello se suma una actividad económica que, aunque continúa creciendo con moderación, ha mostrado señales de recuperación en algunos sectores productivos.
El reporte del Inegi también revela que la recuperación estuvo impulsada principalmente por una mejor percepción del presente. El componente con mayor crecimiento fue la evaluación sobre la situación económica actual de los integrantes del hogar, que aumentó 1.2 puntos respecto al mes previo. También mejoró en 1.1 puntos la percepción sobre las posibilidades actuales para adquirir muebles, electrodomésticos y otros bienes duraderos, una variable estrechamente relacionada con la disposición al consumo de mayor valor.
La percepción sobre la situación económica actual del país avanzó 0.7 puntos, mientras que las expectativas sobre la economía nacional dentro de un año crecieron 0.3 puntos. En contraste, el único componente que retrocedió fue la expectativa sobre la situación económica futura del propio hogar, que disminuyó un punto, reflejando que los consumidores aún mantienen reservas sobre la evolución de sus ingresos y su capacidad de compra durante los próximos doce meses.
La confianza del consumidor suele anticipar el rumbo del consumo privado y, con ello, buena parte del desempeño de la economía nacional. Por esa razón, el avance observado en junio adquiere relevancia para empresarios, inversionistas y analistas. No representa todavía el inicio de un nuevo ciclo expansivo, pero sí sugiere que el mercado interno comienza a encontrar un punto de estabilidad después de varios meses de deterioro.
Colaboración: Editorial Auge.