Comercio electrónico en México rompe récord y escala en el ranking global

El e-commerce mexicano alcanzó 941,000 millones de pesos en 2025, tras crecer 19.2% anual.

En México, comprar desde el teléfono móvil dejó de ser una novedad para convertirse en una práctica cotidiana que redefine la forma en que operan empresas, consumidores y cadenas de suministro. Lo que comenzó como una alternativa durante la pandemia se ha transformado en uno de los motores más dinámicos del comercio minorista. 

Ell comercio electrónico del país alcanzó en 2025 un valor de 941,000 millones de pesos, con un crecimiento anual de 19.2%, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Venta Online. El avance coloca a México en el octavo lugar mundial por crecimiento del e-commerce y confirma que el país se ha convertido en uno de los mercados digitales más relevantes del planeta.

El ritmo de expansión refleja una transformación estructural que comenzó a acelerarse en 2020 y que no se ha detenido desde entonces. Incluso en un contexto de desaceleración económica durante el último año, el comercio electrónico continuó creciendo con fuerza. Este comportamiento revela que el canal digital ya no funciona solo como una alternativa al comercio físico, sino como una pieza central dentro de la estrategia comercial de miles de empresas.

Hoy el comercio electrónico representa el 17.7% de las ventas minoristas del país. En términos simples, por cada 100 pesos que se venden en el comercio minorista mexicano, casi 18 ya se generan a través de plataformas digitales. Este cambio refleja cómo el consumidor ha integrado el entorno digital en su vida diaria y cómo las empresas han acelerado su transformación hacia modelos de venta omnicanal.

El ecommerce retail en la región equivale al 15.9% del comercio minorista, muy por encima del promedio mundial de 8.4%. Esta tendencia posiciona a los mercados latinoamericanos como territorios de alto potencial para plataformas digitales, empresas tecnológicas y compañías logísticas que buscan capturar el crecimiento del consumo digital.

Detrás de esta expansión hay una base de consumidores que sigue ampliándose. Durante 2025 se registraron 77.2 millones de compradores en línea en México. En la práctica, esto significa que una proporción cada vez mayor de la población conectada ya participa activamente en el comercio digital.

El perfil predominante del comprador en línea corresponde a millennials de entre 29 y 44 años, principalmente en niveles socioeconómicos altos. Sin embargo, el comercio electrónico comienza a penetrar con mayor fuerza en segmentos más amplios de la población. Los niveles socioeconómicos medio bajos ya representan 14% de los compradores digitales, lo que muestra que el mercado comienza a democratizarse y a ampliar su alcance.

La actividad digital también revela cambios en la forma de consumir. Los servicios concentran el mayor volumen de compras en línea, con 71% de las transacciones registradas en el último mes. Los productos físicos representan 62% de las compras. Esta combinación refleja cómo el comercio electrónico se ha integrado a distintos aspectos de la vida cotidiana, desde la compra de bienes de consumo hasta la contratación de servicios digitales.

La comodidad sigue siendo el factor más poderoso detrás de esta transformación. El 96% de los usuarios afirma que compra en línea por la facilidad del proceso. A ello se suma la amplitud de la oferta disponible. El 94% de los consumidores señala que la variedad de productos es uno de los principales atractivos del comercio digital. Un porcentaje similar destaca las ventajas logísticas, particularmente los envíos y las entregas, como un elemento decisivo en la experiencia de compra.

En cuanto a las categorías de mayor demanda, la moda, la comida preparada, la belleza y el cuidado personal encabezan las preferencias de los consumidores. Sin embargo, el mercado comienza a mostrar señales de mayor sofisticación. Categorías de nicho como productos para mascotas, refacciones automotrices y autopartes ganan terreno en las plataformas digitales, lo que sugiere que el comercio electrónico está ampliando su alcance hacia segmentos cada vez más especializados.

El desarrollo del sector también se refleja en la evolución de los métodos de pago y en la sofisticación de los sistemas logísticos. La tarjeta de débito se mantiene como el medio de pago más utilizado, seguida por la tarjeta de crédito, lo que evidencia una creciente integración entre el comercio electrónico y los servicios financieros digitales.

En términos de entregas, el envío a domicilio sigue siendo la opción preferida por los consumidores. Sin embargo, las empresas han comenzado a explorar esquemas logísticos más flexibles que combinan el comercio digital con la infraestructura física del retail tradicional. El 21% de los compradores prefiere recoger sus pedidos en tienda, el 20% opta por recibirlos en su lugar de trabajo y el 14% utiliza puntos de retiro. Este modelo híbrido permite reducir costos logísticos y mejorar los tiempos de entrega.

Otro indicador del nivel de madurez del comercio electrónico es el comportamiento posterior a la compra. El 22% de los consumidores afirma haber realizado al menos una devolución, generalmente por problemas con el producto. Además, 14% ha realizado cambios en sus compras. Aunque estas operaciones representan un desafío para la logística empresarial, también reflejan un mayor nivel de confianza del consumidor en el ecosistema digital.

El crecimiento del comercio electrónico en México también revela varias fortalezas estructurales. La rápida expansión del acceso a internet móvil, la alta penetración de teléfonos inteligentes y el desarrollo de soluciones de pago digital han permitido que millones de consumidores se integren al comercio en línea. Al mismo tiempo, muchas empresas han acelerado su transformación digital y han adoptado estrategias omnicanal que integran tiendas físicas, marketplaces y plataformas propias.

Este entorno abre oportunidades relevantes para distintos sectores empresariales. Las empresas de logística, fintech, tecnología, análisis de datos y marketing digital encuentran en el comercio electrónico un campo de expansión con alto potencial. A medida que la base de consumidores se amplía hacia segmentos de menores ingresos, también se abren espacios para soluciones de financiamiento digital, nuevos métodos de pago y modelos logísticos más eficientes.

Sin embargo, el crecimiento del sector también enfrenta desafíos importantes. Persisten brechas en infraestructura logística en algunas regiones del país, especialmente fuera de los grandes centros urbanos, lo que puede afectar los tiempos de entrega y elevar los costos operativos. La inclusión financiera todavía presenta limitaciones en ciertos segmentos de la población, lo que restringe el acceso a métodos de pago digitales para algunos consumidores.

A estos retos se suman riesgos relacionados con la seguridad digital y la protección de datos. A medida que el volumen de transacciones aumenta, también crece la necesidad de fortalecer los sistemas de ciberseguridad y de garantizar la confianza del consumidor en las plataformas digitales. Además, la competencia dentro del mercado se intensifica con la presencia de grandes plataformas globales que obligan a los retailers locales a invertir en tecnología, logística y experiencia de usuario.

A pesar de estos desafíos, el comercio electrónico mexicano continúa mostrando un margen significativo de crecimiento. Su participación dentro del comercio minorista aún se encuentra por debajo de la de mercados digitales más maduros, lo que sugiere que el sector seguirá expandiéndose en los próximos años.

Lo que está ocurriendo en México es más que una tendencia de consumo. Es la construcción de una nueva infraestructura comercial que conecta empresas, tecnología y consumidores a una escala inédita. Cada compra realizada desde un teléfono, cada entrega que cruza una ciudad y cada empresa que migra al entorno digital forman parte de una transformación que redefine la economía del país.

Colaboración: Editorial Auge.

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