Pilgrim’s Pride apuesta fuerte por México con inversión histórica
Pilgrim’s Pride anunció una inversión de 1,300 millones de dólares en México durante los próximos cinco años.
En un momento en el que la seguridad alimentaria y la relocalización de cadenas productivas se han convertido en prioridades estratégicas a nivel global, Pilgrim’s Pride decidió apostar de nuevo por México. La empresa avícola, una de las más grandes del mundo, anunció una inversión de 1,300 millones de dólares en el país para los próximos cinco años, una decisión que no solo amplía su huella productiva, sino que marca un punto de inflexión en la estrategia agroindustrial del gobierno federal.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, subrayó que el proyecto permitirá que México deje de importar hasta 35% de los productos avícolas que hoy adquiere del exterior, reduciendo la vulnerabilidad del mercado interno frente a la volatilidad internacional y reforzando la capacidad del país para abastecer a su propia población.
La inversión generará más de 4,000 empleos directos y miles de indirectos en distintas regiones, principalmente en actividades agrícolas, logísticas y de servicios.
Forma parte de un portafolio de inversiones privadas que suma 293,000 millones de dólares y que, de acuerdo con la Secretaría de Economía, refleja la confianza de grandes corporaciones en el mercado mexicano, incluso en un entorno global marcado por la incertidumbre económica y comercial.
Para Pilgrim’s Pride, México no es un territorio nuevo ni una apuesta coyuntural. Fabio Sandri, presidente global de la compañía, recordó que la empresa opera en el país desde hace casi cuatro décadas y que en los últimos diez años ha duplicado su producción local. El crecimiento, dijo, ha sido posible gracias a un mercado interno amplio, una red de proveedores nacionales cada vez más integrada y una base de consumidores que supera los 30 millones de personas, factores que han convertido a México en una plataforma clave dentro de la estrategia global del grupo.
Sandri enfatizó que la expansión no se limita a producir más, sino a hacerlo con una visión de largo plazo, responsabilidad social y estándares de calidad que permitan sostener el crecimiento en un sector altamente sensible a los costos, la sanidad y la percepción del consumidor. Esa visión se apoya en una estructura laboral que hoy emplea a 12,600 personas de manera directa y genera alrededor de 50,000 empleos indirectos en el país, de acuerdo con cifras de la propia empresa.
El plan de inversión contempla una expansión territorial que busca equilibrar eficiencia operativa y desarrollo regional. En el norte del país, particularmente en Durango y Coahuila, se destinarán 200 millones de dólares para modernizar plantas, incorporar paneles solares y sistemas de generación de biogás, una estrategia orientada a reducir costos energéticos y mitigar uno de los principales riesgos del sector, el encarecimiento de insumos. En el centro, con 150 millones de dólares, se actualizarán instalaciones en Querétaro e Hidalgo, regiones que ofrecen ventajas logísticas y cercanía con los principales centros de consumo.
El corazón del proyecto estará en el sur sureste, donde se concentrarán 950 millones de dólares, principalmente en Veracruz, además de Campeche y Yucatán. Ahí se desarrollarán nuevas plantas de alimento, incubadoras y centros productivos, en una región que ofrece abundancia de recursos y mano de obra, pero que también exige enfrentar retos históricos de infraestructura, logística y seguridad, factores que han limitado la llegada de capital privado a gran escala.
La apuesta de Pilgrim’s Pride expone con claridad las fortalezas del mercado mexicano, su tamaño, su ubicación estratégica y su capacidad para integrar cadenas productivas locales, al mismo tiempo que abre una ventana de oportunidad para reducir importaciones y avanzar hacia una mayor autosuficiencia alimentaria. No obstante, el proyecto se mueve en un entorno donde persisten debilidades estructurales, como los costos logísticos y regulatorios, y amenazas externas relacionadas con la volatilidad de precios de granos, los riesgos sanitarios y la competencia internacional.
Aun con esos desafíos, la magnitud de la inversión y su horizonte de cinco años envían una señal contundente. México no solo sigue siendo un destino atractivo para el capital agroindustrial, sino un actor cada vez más relevante en la producción de alimentos a escala regional. Para Pilgrim’s Pride y para el país, la decisión marca algo más que un plan de expansión. Es la confirmación de que, en un momento de redefinición económica global, el futuro también se está incubando en México.
Colaboración: Editorial Auge.