México, líder en el mercado de computadoras de Estados Unidos

México abasteció casi 37% de las importaciones estadounidenses de PCs, con un crecimiento anual de 84%.

México volvió al centro del tablero tecnológico global en un momento en el que las reglas del comercio internacional están siendo reformuladas. Mientras las empresas estadounidenses replantean sus cadenas de suministro y buscan reducir riesgos, el país se ha convertido en el principal proveedor de computadoras para el mayor mercado del mundo, una posición que no ocupaba desde hace más de dos décadas y que hoy adquiere un significado estratégico.

Entre enero y octubre de 2025, las exportaciones mexicanas de computadoras a Estados Unidos crecieron 84.4 por ciento anual, hasta alcanzar un récord de 71,548 millones de dólares. Con ello, México concentró 36.7 por ciento del total de las importaciones estadounidenses de estos equipos, según datos del Departamento de Comercio. El ascenso es aún más relevante si se considera que durante 22 años consecutivos China dominó este mercado, hasta que su participación comenzó a erosionarse de forma acelerada.

El regreso de México al primer lugar en 2024 y su permanencia hasta octubre de 2025 reflejan algo más que un cambio estadístico. Es el resultado de una transformación profunda en la lógica productiva de Norteamérica, donde la cercanía geográfica, la confiabilidad logística y la certidumbre comercial han pasado a ser factores decisivos. 

La demanda también jugó a favor. El mercado estadounidense incrementó su consumo de equipos de cómputo para trabajo híbrido, centros de datos y servicios digitales, un segmento en el que la velocidad de entrega y la capacidad de respuesta se volvieron ventajas competitivas. México capitalizó esa coyuntura apoyado en su capacidad instalada y en una integración más estrecha con proveedores regionales, lo que fortaleció su posición frente a competidores lejanos.

Pero el liderazgo no ha sido cómodo ni solitario. Taiwán se ha convertido en el rival más cercano, con exportaciones a Estados Unidos por 62,075 millones de dólares entre enero y octubre de 2025, un crecimiento anual de 178.5 por ciento. Vietnam y Tailandia avanzan con la misma determinación, con incrementos de 116.7 y 165.6 por ciento, respectivamente. La lectura es clara: las empresas globales no están sustituyendo un proveedor por otro, están diversificando de manera agresiva, y cada punto de participación se disputa con intensidad.

El Banco de México ha señalado que la resiliencia mexicana se explica por una combinación de factores estructurales y coyunturales. La cercanía logística reduce tiempos y costos, el contenido regional ha aumentado y la política comercial de Estados Unidos ha incentivado un mayor uso del T-MEC. Este cambio es visible en los datos. Mientras que en 2024 solo 48 por ciento del valor de los bienes importados por Estados Unidos desde México ingresó bajo el Tratado, actualmente esa proporción asciende a 85 por ciento, de acuerdo con la Secretaría de Economía.

En el sector de equipo de computación y sus partes, la transformación ha sido aún más marcada. Banxico destaca que la proporción exportada bajo el T-MEC pasó de ser prácticamente nula en 2024 a cerca de 90 por ciento en agosto de 2025. Para las empresas, esto ha significado mayor certidumbre jurídica, mejor planeación financiera y una ventaja clara frente a proveedores que enfrentan aranceles o barreras regulatorias más estrictas.

Sin embargo, el momento histórico también expone los límites del modelo actual. La competencia asiática avanza con rapidez y altos niveles de especialización tecnológica, lo que obliga a México a ir más allá del ensamblaje y a profundizar en actividades de mayor valor agregado. La dependencia del mercado estadounidense, aunque hoy es una fortaleza, también representa un punto de vulnerabilidad ante cambios en la demanda, ajustes regulatorios o giros en la política comercial.

Desde la óptica empresarial, el liderazgo de México en el mercado de computadoras de Estados Unidos no es un punto de llegada, sino una ventana de oportunidad. El país ha demostrado que puede ganar cuando el mundo reconfigura sus cadenas productivas, pero sostener esa posición exigirá inversiones constantes, talento especializado y una estrategia industrial de largo plazo. México ha vuelto al primer plano en un mercado clave y lo ha hecho en el momento preciso. La historia que se está escribiendo ahora definirá si este liderazgo se consolida o si se convierte en un capítulo breve dentro de una competencia global cada vez más intensa.

Colaboración: Editorial Auge.

Sponsored by: Regus

Noticias Relacionadas