México y Estados Unidos en acuerdo para impulsar reformas estructurales en el T-MEC
El secretario de Economía de México y el representante comercial de Estados Unidos, acordaron iniciar discusiones sobre el T-MEC.
Marcelo Ebrard y Jamieson Greer sostuvieron una conversación que podría marcar un nuevo capítulo en la relación comercial más importante de América del Norte. Ambos funcionarios analizaron con detalle los avances recientes y los desafíos que aún enfrenta el T-MEC, el tratado que desde 2020 define las reglas del comercio entre México, Estados Unidos y Canadá. La reunión no fue solo un intercambio formal de ideas, sino el inicio de un diálogo estratégico sobre cómo adaptar el acuerdo a un entorno global cada vez más competitivo y complejo.
Entre los temas que centraron la atención se encuentran la revisión de normas de origen más estrictas para productos industriales, la colaboración en minerales críticos y la armonización de políticas de comercio exterior para proteger a trabajadores y productores.
Para México, esta apertura representa una fortaleza clave, pues reafirma su papel como socio estratégico en la región y ofrece la oportunidad de modernizar la industria manufacturera, integrar cadenas de suministro regionales y atraer inversión en sectores estratégicos.
Al mismo tiempo, los retos no son menores. La implementación de nuevas normas exigirá ajustes en las cadenas de valor, inversión en procesos productivos y coordinación con actores clave del sector privado. La presión de un entorno global incierto y las expectativas de Estados Unidos sobre protección de su mercado constituyen amenazas que México deberá gestionar con visión y estrategia.
El encuentro también puso sobre la mesa los minerales críticos, un recurso que se ha convertido en eje de competitividad para la industria automotriz eléctrica, la tecnología y las energías limpias. Para el país, esto no solo es una oportunidad para posicionarse como proveedor estratégico, sino un momento para fortalecer la industria minera y crear cadenas de suministro más robustas dentro de América del Norte. Las asociaciones empresariales de ambos países han respaldado este enfoque, reconociendo que un T-MEC renovado puede transformar desafíos en ventajas competitivas.
El tratado, vigente hasta 2036 con revisiones cada seis años, ofrece a México la posibilidad de consolidar sus ventajas y de proyectar una imagen de país confiable y estratégico ante inversionistas globales. La revisión conjunta actual no es un trámite rutinario, sino un punto de inflexión que determinará cómo la región afrontará los próximos años de comercio, innovación y competencia industrial. La conversación entre Ebrard y Greer es apenas el inicio de un proceso que, de ejecutarse con visión y liderazgo, puede redefinir la competitividad mexicana y abrir nuevas oportunidades para quienes estén listos para adaptarse y crecer en el mercado norteamericano.
Colaboración: Editorial Auge.