Samsung logra ganancias históricas impulsadas por chips
Samsung reportó un beneficio récord en el cuarto trimestre de 2025, impulsado por la fuerte demanda global de chips.
La carrera global por la inteligencia artificial está redefiniendo el mapa del poder tecnológico y financiero. En ese escenario, Samsung Electronics cerró el cuarto trimestre de 2025 con cifras que no solo rompen récords, sino que reflejan el pulso de una industria en plena transformación. El Auge acelerado de los centros de datos y la expansión de modelos de IA cada vez más complejos han convertido a los semiconductores en el insumo estratégico del momento, y Samsung se ha posicionado en el centro de esa dinámica.
En el periodo concluido en diciembre de 2025, el gigante tecnológico surcoreano registró ingresos consolidados por 93.8 billones de wones, equivalentes a unos 65,500 millones de dólares, lo que representó un crecimiento de 9 por ciento frente al trimestre previo. El beneficio operativo alcanzó un máximo histórico de 20.1 billones de wones, cerca de 14,700 millones de dólares. El motor de estos resultados fue la división de semiconductores, impulsada por la fuerte demanda de chips de memoria de alto ancho de banda, esenciales para el funcionamiento de los sistemas de inteligencia artificial.
El frenesí por desarrollar infraestructura digital a gran escala ha ejercido una presión inédita sobre la cadena global de suministro de chips.
Samsung reconoció que el incremento en la demanda no se limita a los componentes más avanzados, sino que también ha encarecido los semiconductores utilizados en productos de consumo masivo como teléfonos inteligentes y computadoras portátiles. Este fenómeno anticipa un entorno de precios más altos para el consumidor final y un reacomodo de márgenes para fabricantes y ensambladores en todo el mundo.
Para el mercado mexicano, este contexto abre un escenario de contrastes. Por un lado, México cuenta con una base manufacturera sólida en electrónica, una integración profunda con América del Norte y una adopción creciente de soluciones digitales en sectores clave de la economía. Estas fortalezas le permiten capturar parte del dinamismo generado por la expansión de la inteligencia artificial, ya sea a través de la manufactura avanzada, los servicios tecnológicos o la atracción de inversiones asociadas a la relocalización de cadenas productivas.
Sin embargo, el encarecimiento de los componentes tecnológicos expone una debilidad estructural. La alta dependencia de chips importados presiona los costos de producción y reduce el margen de maniobra de las empresas locales, en un momento en que la competencia global se intensifica. Además, la limitada presencia de México en los eslabones de mayor valor agregado de la industria de semiconductores, como el diseño y la fabricación avanzada, acentúa su vulnerabilidad frente a los grandes polos tecnológicos de Asia y Estados Unidos.
Aun así, el momento actual también puede marcar un punto de inflexión. La expansión global de la inteligencia artificial y la necesidad de diversificar cadenas de suministro abren oportunidades para que México profundice su integración en la economía digital, atraiga proyectos de alto valor y avance hacia una participación más estratégica en la industria tecnológica. En el cierre de 2025, mientras Samsung consolida un trimestre histórico, el mercado mexicano observa una escena que puede definir su papel en la próxima década: quedarse como espectador de la revolución de la IA o convertirse en un protagonista silencioso de una transformación que ya está en marcha.
Colaboración: Editorial Auge.