Gasto en inteligencia artificial crece en América

El gasto en Inteligencia Artificial en América crecerá 32.9% anual hasta 2028, llegando a $477 mil 800 millones de dólares.
El tablero empresarial de América se mueve al ritmo de la inteligencia artificial. En salas de juntas y centros de datos, la conversación ya no gira en torno a si la IA será parte de la estrategia, sino a qué velocidad y con qué alcance transformará los negocios.
Un reciente estudio de IDC, comisionado por Intel, confirma la magnitud del cambio: la inversión en esta tecnología crecerá a una tasa anual de 32.9% entre 2023 y 2028, hasta alcanzar cerca de 477,800 millones de dólares.
México aparece en esta fotografía regional como un actor en plena transición. Casi todas las empresas consultadas, 97.8%, admiten que han comenzado a incorporar inteligencia artificial en algún punto de su operación. El impacto no se ha hecho esperar. De 462 compañías analizadas, 451 reportaron mejoras de desempeño que llegaron hasta 49%, con un promedio de 20% en los proyectos más exitosos.
La adopción se reparte entre IA tradicional, con una penetración de 56.2%, e IA generativa, con 51.9%, lo que refleja un mercado que se abre camino con rapidez.
El entusiasmo, sin embargo, contrasta con un reto de fondo: la gestión de datos. El informe advierte que 23.3% de las empresas mexicanas aún no cuenta con un inventario de sus activos y que apenas 56.3% de la información disponible está preparada para ser analizada. Esta limitación restringe la escala de los proyectos y evidencia un punto débil en la estructura que soporta el crecimiento.
Comparado con sus vecinos, México combina fortalezas y debilidades. Estados Unidos y Canadá muestran ecosistemas más maduros, con regulación de datos sólida y mayor disponibilidad de inventarios. Brasil, por su parte, proyecta optimismo, aunque todavía lidia con deficiencias en infraestructura y educación tecnológica. El mercado mexicano, en cambio, avanza en un terreno intermedio, con sectores que ya recogen frutos y con rezagos que aún pesan en el desarrollo del ecosistema.
El cómputo en el borde se perfila como la siguiente frontera. IDC estima que su participación en el presupuesto de tecnologías de la información en México pasará de 10.1% a 11.7% en los próximos doce meses. Esto refleja una apuesta por procesar cargas críticas fuera de la nube pública, en escenarios donde la latencia y la privacidad marcan la diferencia. Junto con arquitecturas híbridas y multinube, el borde se convierte en una pieza estratégica para desplegar proyectos de IA con eficiencia y resiliencia.
Las fortalezas del mercado mexicano se apoyan en la disposición empresarial, en los beneficios tangibles que ya generan las primeras implementaciones y en el potencial de industrias clave como manufactura, finanzas y telecomunicaciones. Las oportunidades se relacionan con el desarrollo de innovación local y con la posibilidad de crear servicios que trasciendan las fronteras. Las debilidades giran en torno a la falta de preparación de los datos y a la limitada coordinación entre sector público y privado. Las amenazas más inmediatas son los costos de infraestructura, los riesgos de propiedad intelectual y la necesidad de garantizar precisión y ética en los modelos.
La inteligencia artificial está redefiniendo el mapa de inversiones y México se encuentra en el umbral de un momento histórico. La pregunta ya no es si la tecnología generará valor, sino si el país logrará cerrar la brecha que le permita transformar ese valor en una ventaja competitiva sostenible. Si lo consigue, la narrativa no será únicamente la de un mercado que adoptó la inteligencia artificial, sino la de una economía capaz de generar, exportar y liderar soluciones en la nueva era digital.
Collaboration: Editorial Auge.