México se convierte en el principal mercado de exportaciones de Estados Unidos
Por primera vez, México desplazó a Canadá como el mayor destino de las exportaciones estadounidenses en 2025.
En el tablero del comercio global, 2025 quedará marcado como el año en que México reconfiguró el equilibrio histórico de América del Norte. Por primera vez desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en 1994, nuestro país se convirtió en el principal mercado para las exportaciones de Estados Unidos, desplazando a Canadá de una posición que había mantenido durante más de tres décadas.
Las cifras de la Oficina del Censo de Estados Unidos confirman el giro. Las exportaciones estadounidenses hacia México sumaron 337,960 millones de dólares, con un crecimiento interanual de 1.2 por ciento. En contraste, los envíos a Canadá descendieron 3.8 por ciento, hasta 336,518 millones. La diferencia fue mínima en términos absolutos, pero contundente en su significado estratégico.
México también mantuvo por tercer año consecutivo el liderazgo como principal proveedor de bienes al mercado estadounidense, incluso en un entorno que la segunda administración del presidente Donald Trump calificó como el año del arancel.
Las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos alcanzaron un récord de 534,874 millones de dólares en 2025, un incremento de 5.8 por ciento respecto al año previo. Canadá, por su parte, registró una caída de 7.0 por ciento en sus envíos, hasta 382,960 millones.
En el plano global, Estados Unidos se consolidó como el segundo mayor exportador del mundo, con ventas externas por 2.18 billones de dólares, mientras China encabezó la lista con 3.78 billones, en medio de una competencia comercial y tecnológica que sigue redefiniendo cadenas de suministro y prioridades industriales.
La radiografía del intercambio bilateral revela el grado de integración alcanzado. México importa desde Estados Unidos aceites de petróleo refinados, autopartes, gas, maíz, vehículos y acumuladores eléctricos, insumos que se transforman en bienes finales para el mercado interno y para la exportación. Cerca de 40 por ciento del valor de las exportaciones mexicanas dirigidas a Estados Unidos corresponde a contenido estadounidense, un dato que ilustra la profundidad de las cadenas regionales bajo el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá.
Desde la óptica empresarial, la principal fortaleza de México radica en su posición estratégica y en la madurez de su plataforma manufacturera. La proximidad geográfica, la experiencia en manufactura avanzada y una red logística cada vez más sofisticada han permitido capitalizar la relocalización de operaciones productivas que buscan cercanía con el consumidor final. Sectores como el automotriz, el electrónico y el de dispositivos médicos concentran buena parte de esta dinámica.
Las oportunidades se amplían a medida que las tensiones entre Estados Unidos y China redibujan el mapa del comercio internacional. Los mayores aranceles aplicados a productos chinos han impulsado la sustitución de proveedores y han abierto espacio para que México capture nuevas inversiones en industrias vinculadas con electromovilidad, semiconductores y tecnologías limpias. La condición de principal socio comercial en ambos sentidos refuerza la percepción de estabilidad y confiabilidad ante inversionistas globales.
Sin embargo, el entorno también exige atención. El crecimiento del Producto Interno Bruto mexicano fue de 0.7 por ciento en 2025, el menor avance desde 2020, lo que refleja un dinamismo interno más moderado. La alta concentración exportadora hacia Estados Unidos implica dependencia del ciclo económico y de las decisiones de política comercial de ese país. Persisten además retos en infraestructura energética, logística y formación de talento especializado que serán determinantes para sostener el impulso.
Las amenazas no desaparecen en un escenario de revisión periódica del acuerdo comercial regional y de políticas arancelarias activas. Aunque México optó por no imponer represalias frente a los aranceles estadounidenses en sectores como autos, acero y aluminio, la incertidumbre regulatoria puede influir en las decisiones de inversión y expansión empresarial.
Aun con estos desafíos, 2025 marca un punto de inflexión. México no solo exporta más que nunca hacia su principal socio, también se convierte en su cliente más relevante. En un mundo donde las cadenas de valor se reordenan con rapidez, el país ocupa hoy una posición central en la arquitectura productiva de América del Norte. La pregunta que surge no es si este momento es histórico, sino cómo capitalizarlo para consolidar una nueva etapa de crecimiento y liderazgo regional.
Colaboración: Editorial Auge.