México y Canadá preparan plan estratégico ante un nuevo entorno global
Ambos gobiernos trabajan en un plan de acción para fortalecer su integración económica y enfrentar desafíos geopolíticos.
La relación entre México y Canadá entra en una nueva etapa. No se trata solo de comercio, sino de estrategia. Los gobiernos de ambos países confirmaron que trabajan en un plan de acción conjunto para profundizar su integración económica y enfrentar con mayor coordinación los desafíos geopolíticos que redefinen el mapa global.
El anuncio fue encabezado por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y su homólogo canadiense, Dominic LeBlanc, durante la sesión plenaria de lanzamiento de la misión comercial canadiense en México.
La delegación estuvo integrada por 240 organizaciones y 370 líderes empresariales, con más de 1,000 reuniones programadas en Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara.
El plan en construcción formará parte de la asociación estratégica bilateral e incorporará elementos vinculados con la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. Su presentación está prevista para el segundo semestre de 2026 ante la presidenta Claudia Sheinbaum y el primer ministro Mark Carney.
La frase que marcó el tono fue contundente. México y Canadá ya no operan en una zona de confort. El entorno internacional exige mayor coordinación, menos barreras regulatorias y una visión compartida de competitividad regional. El plan buscará precisamente eso: facilitar el ambiente de negocios, reducir obstáculos y acelerar alianzas en sectores estratégicos.
Las cifras respaldan la relevancia del momento. En 2025, México exportó a Canadá 22,169 millones de dólares, un crecimiento interanual de 17.3 por ciento. Las importaciones desde Canadá sumaron 12,556 millones de dólares, con una disminución de 3.9 por ciento, de acuerdo con datos del Inegi. En paralelo, la inversión extranjera directa captada por México en los primeros tres trimestres de 2025 fue de 2,295 millones de dólares, 11.6 por ciento menos que en el mismo periodo del año previo. A ello se suma un flujo constante de capital humano y turismo, con una estimación de 3 millones de canadienses visitando México en 2026, equivalente a 7 por ciento de la población de Canadá.
El nuevo plan se enfocará en industrias con alto potencial de crecimiento como infraestructura portuaria, minerales críticos, logística, drones, inteligencia artificial, aeronáutica, vacunas, industria farmacéutica, minería y nuevas tecnologías. Son sectores que no solo amplían el comercio bilateral, sino que redefinen el posicionamiento de América del Norte en cadenas de valor estratégicas.
Para el mercado mexicano, este anuncio se inserta en un tablero complejo. Entre sus fortalezas destacan su ubicación geográfica privilegiada, la integración consolidada en manufactura, una red de tratados comerciales amplia y experiencia en cadenas de suministro regionales. Estas ventajas permiten a México capitalizar tendencias como la relocalización productiva y la búsqueda de proveedores confiables dentro del bloque norteamericano.
Las oportunidades son igualmente significativas. Una mayor cooperación con Canadá puede impulsar transferencia tecnológica, inversión en infraestructura crítica y desarrollo de industrias intensivas en conocimiento. La diversificación de exportaciones reduce riesgos y abre espacios en mercados de mayor sofisticación.
Sin embargo, el contexto también revela desafíos. La reducción reciente en los flujos de inversión extranjera directa refleja una competencia global más intensa por el capital productivo. Persisten retos regulatorios, necesidades de modernización logística y exigencias de mayor certidumbre jurídica para proyectos de gran escala. Además, la revisión del T-MEC y la volatilidad internacional pueden influir en decisiones corporativas y en la estabilidad de cadenas de suministro.
Las amenazas externas incluyen la fragmentación de mercados, políticas industriales más agresivas en otras regiones y tensiones geopolíticas que alteran el comercio global. Precisamente por ello, la apuesta bilateral busca anticipar riesgos y consolidar una plataforma regional más resiliente.
Lo que comenzó como una misión comercial se perfila como un punto de inflexión. En un mundo donde la integración ya no es automática y la competencia es estratégica, México y Canadá avanzan hacia una relación más profunda y deliberada. Para el empresariado mexicano, este momento no es solo una noticia diplomática, sino la antesala de una nueva etapa en la que competitividad, innovación y cooperación definirán el lugar del país en la economía norteamericana. La historia que se está escribiendo no habla de comodidad, sino de decisión.
Colaboración: Editorial Auge.