Nu refuerza su apuesta por México con inversión millonaria
La fintech brasileña prevé que su inversión en el país alcance 4,200 millones de dólares hacia 2030.
Cuando Nu inició operaciones en México hace apenas unos años, el mercado financiero local observaba con cautela el avance de una fintech que prometía transformar la relación entre los usuarios y la banca tradicional. Hoy, esa historia entra en una nueva etapa.
La compañía anunció que su inversión acumulada en el país alcanzará los 4,200 millones de dólares hacia 2030, en lo que se perfila como una de las apuestas de capital más relevantes dentro del ecosistema financiero digital mexicano.
El anuncio se da en el contexto de su transición para operar como banco, proceso que podría concretarse este año tras el aval final del regulador, luego de haber recibido la aprobación de su licencia bancaria en abril de 2025. De acuerdo con la institución, alrededor de 2,400 millones de dólares serán destinados en los próximos cuatro años a gastos estratégicos, adicionales al capital ya invertido. Los recursos se enfocarán en infraestructura tecnológica, expansión operativa, fortalecimiento de capacidades internas y desarrollo de nuevos productos financieros.
Nu México suma cerca de un millón de nuevos clientes por trimestre y se aproxima a los 14 millones de usuarios.
La institución se ubica ya entre las cinco más grandes del sistema en número de clientes y ocupa la tercera posición en tarjetas de crédito emitidas. Cerca del 50 por ciento de sus usuarios obtuvo su primera tarjeta de crédito a través de la plataforma, mientras que alrededor del 78 por ciento reside fuera de las principales zonas metropolitanas, en regiones con menor presencia de la banca tradicional.
El crecimiento acelerado frente a mercados como Brasil en fases equivalentes de maduración ha sido uno de los argumentos centrales de la compañía. La reducción en costos de atención y la alta interacción digital han permitido escalar con eficiencia. Estas fortalezas, basadas en un modelo tecnológico ágil y en una experiencia centrada en el usuario, han impulsado una expansión sostenida en un entorno competitivo.
México ofrece un terreno fértil para esta estrategia. Como segunda economía y población más grande de América Latina, con un PIB per cápita superior al brasileño, el país combina tamaño de mercado con una brecha histórica en bancarización. Este escenario abre oportunidades de crecimiento estructural, particularmente en segmentos desatendidos y regiones donde la infraestructura financiera física es limitada. La adopción creciente de servicios digitales y la expansión de la conectividad refuerzan esta ventana de oportunidad.
Sin embargo, el salto hacia la operación bancaria formal implica mayores exigencias regulatorias, requerimientos de capital y sistemas robustos de gestión de riesgos. El ritmo de expansión deberá equilibrarse con disciplina en la calidad de cartera y en la administración de riesgos crediticios, especialmente en un entorno macroeconómico sujeto a ciclos, presiones inflacionarias y variaciones en tasas de interés. A ello se suma una competencia intensa tanto de bancos tradicionales como de nuevos jugadores digitales, lo que obliga a mantener innovación constante y eficiencia operativa.
En el plano externo, factores como ajustes regulatorios, volatilidad financiera global o cambios en políticas públicas pueden influir en el desempeño del sector. No obstante, la magnitud de la inversión proyectada y la consolidación de una base de clientes en expansión reflejan una apuesta estructural por el mercado mexicano y por su potencial de largo plazo.
La transformación de Nu en banco no es únicamente un cambio de figura jurídica, sino un movimiento que podría redefinir el equilibrio competitivo del sistema financiero. En un país donde millones de personas aún se integran por primera vez al crédito formal, el anuncio de 4,200 millones de dólares hacia 2030 marca un punto de inflexión. Para el ecosistema empresarial y financiero, este momento no solo narra la evolución de una compañía, sino la consolidación de México como uno de los escenarios clave en la nueva era de la banca digital en América Latina.
Colaboración: Editorial Auge.