México se consolida entre las mayores potencias turísticas del mundo

México se ubicó como la séptima economía turística a nivel global en 2024, con un valor de 262 mil millones de dólares.

México volvió a colocarse en el centro del mapa económico global del turismo en 2024. En un año marcado por la recomposición de los flujos de viaje y la competencia entre destinos, el país se ubicó como la séptima economía turística más grande del mundo, con un valor total del sector de 262,000 millones de dólares, de acuerdo con cifras del Consejo Mundial de Viajes y Turismo. 

No se trata solo de un lugar en un ranking, sino de una fotografía precisa de la dimensión que ha alcanzado una industria que atraviesa territorios, sectores y cadenas productivas completas.

El tamaño del turismo mexicano es el resultado de una combinación difícil de replicar. Una oferta diversa que integra playas, ciudades históricas, grandes centros urbanos y turismo de naturaleza, una ubicación geográfica que lo conecta directamente con uno de los mayores mercados emisores de viajeros del planeta y una red de servicios que va desde aerolíneas y hoteles hasta restaurantes, transporte terrestre, comercio y entretenimiento. Todo ello ha permitido que el sector se mantenga como uno de los motores más visibles de la economía nacional, con impacto directo en el empleo y en la generación de ingresos en múltiples regiones.

Alemania, Japón y el Reino Unido completan los primeros lugares con cifras que oscilan entre los 295,000 y 488,000 millones de dólares, respaldadas por altos niveles de conectividad, infraestructura consolidada y un gasto turístico elevado. La presencia de México en este grupo confirma su relevancia internacional, pero también subraya la distancia que aún existe frente a economías que han logrado transformar el turismo en un generador de valor cada vez más sofisticado.

Para el sector empresarial, esta posición abre una ventana estratégica. El volumen alcanzado por el turismo mexicano ofrece una plataforma sólida para atraer inversión, expandir proyectos de infraestructura y desarrollar segmentos de mayor rentabilidad como el turismo de negocios, de salud, de lujo y de experiencias especializadas. Elevar el gasto promedio por visitante y diversificar la oferta se perfilan como palancas clave para que el crecimiento no dependa únicamente del número de viajeros, sino de la calidad del valor económico que generan.

Sin embargo, el tamaño del mercado también expone sus límites. La concentración de la actividad en ciertos destinos, la presión sobre infraestructura y servicios, así como brechas en conectividad regional y profesionalización del capital humano, actúan como frenos estructurales. A esto se suma la vulnerabilidad inherente del turismo ante factores externos como la volatilidad económica global, los cambios en las preferencias de los consumidores, la competencia de otros mercados emergentes y los riesgos asociados al entorno climático y geopolítico.

Aun con estos desafíos, el lugar que ocupa México en el ranking mundial marca un punto de referencia. Estar entre las diez mayores economías turísticas del planeta no es un logro circunstancial, sino el reflejo de una industria que ha alcanzado escala global.

Colaboración: Editorial Auge.

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