Récord histórico en ventas de autos nuevos marca el arranque de 2026
La venta de vehículos ligeros en México tuvo el mejor enero de su historia, con 131,472 unidades comercializadas.
El mercado automotor mexicano abrió 2026 con una señal contundente. Las agencias iniciaron el año con mayor tráfico, inventarios en rotación y una competencia de marcas más intensa que en ciclos previos. El resultado quedó registrado en cifras oficiales: enero se convirtió en el mejor mes de apertura de año en la historia de la venta de vehículos ligeros en el país.
De acuerdo con datos del INEGI, durante enero de 2026 se comercializaron 131,472 vehículos ligeros nuevos, un crecimiento anual de 8.7 por ciento frente al mismo mes de 2025. El volumen superó el récord previo de enero de 2017, cuando se colocaron 123,447 unidades. En términos absolutos, el mercado sumó más de diez mil vehículos adicionales en un solo mes, un avance que rompe la fase de estabilidad que venía observando el sector y reposiciona el ritmo de expansión comercial.
Las marcas de origen chino registraron los mayores saltos porcentuales.
Geely incrementó sus ventas más de 200 por ciento y avanzó múltiples posiciones en el ranking nacional. MG creció más de 50 por ciento y se consolidó dentro del grupo de mayor volumen. Jetour Soueast, tras su reestructura operativa, duplicó con amplitud sus resultados, y Changan reportó un crecimiento cercano a 90 por ciento.
Este avance ocurre en paralelo al desempeño consistente de las marcas japonesas, que mantienen una base sólida de clientes y distribución.
Nissan conservó el liderazgo del mercado con un aumento superior a 20 por ciento, mientras Toyota y Honda reforzaron su presencia en los primeros sitios. General Motors también registró expansión y Toyota logró escalar posiciones al superar a Volkswagen en su marca principal.
El contexto regulatorio añade un elemento relevante a la lectura del dato. Desde el primero de enero entró en vigor un arancel de 50 por ciento para vehículos provenientes de países sin acuerdo comercial con México, entre ellos China, India, Tailandia y Rusia. Aun así, varias armadoras optaron por absorber parte del impacto en precio para acelerar su penetración. La estrategia privilegió volumen y posicionamiento de marca sobre margen inmediato, y el comportamiento de enero indica que el mercado respondió a esa apuesta comercial.
Al incorporar estimaciones de fabricantes que no reportan de forma directa al INEGI, asociaciones del sector proyectan que el volumen real podría acercarse a 140 mil unidades, con un crecimiento cercano a 10 por ciento anual. La cifra ampliada confirma que no se trata de un repunte aislado, sino de una aceleración generalizada de la actividad comercial.
Desde la óptica empresarial, el arranque de año exhibe fortalezas claras del mercado mexicano. Existe una base de consumidores amplia, apertura a nuevas marcas, redes de distribución consolidadas y una oferta de financiamiento y arrendamiento cada vez más sofisticada. La competencia está elevando el nivel de equipamiento, garantía y servicio, lo que incrementa el valor entregado al comprador individual y corporativo. La integración de México en las cadenas productivas de Norteamérica aporta escala y continuidad operativa al ecosistema automotor.
También emergen oportunidades concretas. La entrada de nuevos jugadores amplía segmentos de precio y tecnología, acelera la adopción de motorizaciones alternativas y abre espacio para soluciones financieras especializadas, flotillas y esquemas de leasing. La digitalización del proceso comercial y de posventa mejora la eficiencia y permite modelos de atención más rentables para distribuidores y financieras.
El crecimiento, sin embargo, convive con retos estructurales. Parte del avance reciente descansa en estrategias agresivas de precio y absorción de costos que presionan la rentabilidad. La volatilidad cambiaria y logística impacta la estructura de importación. Algunas marcas de reciente llegada todavía construyen cobertura de servicio y refacciones, un factor crítico para sostener confianza y recompra en el mediano plazo. A esto se suman riesgos potenciales asociados a nuevos ajustes regulatorios, tensiones comerciales y condiciones de crédito más restrictivas que podrían moderar la demanda.
Con todo, enero de 2026 ya quedó marcado como un punto de referencia para la industria. Más que un buen mes, representa una señal de capacidad competitiva, adaptación estratégica y apetito de mercado. Para quienes participan en la cadena de valor, desde fabricantes hasta financieras y distribuidores, el año comenzó con un dato que no solo rompe récords, también redefine expectativas y coloca al sector frente a una nueva etapa de expansión.
Colaboración: Editorial Auge.