Exportaciones mexicanas crecen 7.6% en 2025 y consolidan su papel económico

Las exportaciones de México crecieron 7.6% interanual en 2025, alcanzando un récord de 664,066 millones de dólares.

En un año marcado por tensiones comerciales globales y una economía interna de crecimiento contenido, México encontró en sus exportaciones una fuente de estabilidad y proyección. 

En 2025, las ventas de productos mexicanos al exterior crecieron 7.6% y alcanzaron un valor histórico de 664,066.2 millones de dólares, consolidándose por segundo año consecutivo como uno de los principales motores de la economía nacional, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

El avance no solo destacó por su magnitud, sino por su contexto. Mientras el comercio mundial de bienes aumentó 6% en el mismo periodo, según estimaciones de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, México logró superar ese promedio y reafirmar su peso dentro de las cadenas globales de suministro. 

Las importaciones de mercancías crecieron 4.4% durante el año, a un ritmo menor que las exportaciones, lo que permitió a México cerrar 2025 con un superávit comercial de 770.9 millones de dólares, el primero después de cuatro años de déficit. En un periodo de bajo crecimiento económico interno, este resultado aportó un ancla de estabilidad macroeconómica y confirmó el papel del sector externo como sostén de la actividad productiva. Al mismo tiempo, el menor dinamismo de las importaciones dejó entrever una demanda interna más débil y una inversión que avanzó con cautela.

El telón de fondo fue complejo. La política arancelaria impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump y la prolongada guerra comercial entre Estados Unidos y China redefinieron flujos comerciales y obligaron a empresas y gobiernos a replantear estrategias. En ese escenario, la ubicación geográfica y la integración comercial de México se convirtieron en una ventaja clave, particularmente visible en el desempeño de las exportaciones manufactureras no automotrices.

Este segmento creció 17.3% interanual y alcanzó 423,027.1 millones de dólares, equivalentes a casi dos terceras partes de las exportaciones totales del país. Productos como equipos electrónicos, dispositivos médicos, maquinaria especializada y electrodomésticos encabezaron el avance, reflejando la fortaleza de una base manufacturera capaz de competir en sectores de mayor valor agregado y de adaptarse a la reconfiguración de las cadenas globales.

El contraste llegó desde la industria automotriz. Las exportaciones del sector cayeron 4.2% y se ubicaron en 185,791.4 millones de dólares, afectadas principalmente por una menor demanda desde Estados Unidos. Aunque el sector sigue siendo uno de los pilares del comercio exterior mexicano, su desempeño evidenció la exposición del país a los ciclos industriales, a cambios regulatorios y a decisiones de política comercial de su principal socio.

El sector energético también enfrentó un año complicado. Las exportaciones petroleras descendieron 26.4% interanual, hasta 21,245.5 millones de dólares, como resultado de menores precios y volúmenes. Si bien su peso dentro del total exportado es cada vez menor, la caída subrayó las limitaciones estructurales del sector y su dependencia de la volatilidad internacional.

Del lado de la inversión, una señal relevante fue la caída de 8.7% en las importaciones de bienes de capital, que sumaron 56,244.7 millones de dólares. Se trató de la primera disminución anual desde la pandemia y apuntó a un freno en la inversión productiva, un factor que podría limitar el crecimiento futuro pese al buen momento del sector exportador.

La brecha entre el dinamismo del comercio exterior y el desempeño de la economía interna se amplió en 2025. Mientras las exportaciones avanzaron 7.6%, el Fondo Monetario Internacional estimó un crecimiento del PIB de apenas 0.6%. Esta divergencia confirmó una tendencia de años recientes y planteó uno de los grandes retos del país: transformar el éxito exportador en un crecimiento más equilibrado y sostenido.

El cierre del año reforzó la narrativa. En diciembre, las exportaciones aumentaron 17.2% interanual, la tasa más alta desde febrero de 2023, impulsadas por un fuerte repunte de las manufacturas. Destacaron los incrementos en maquinaria especializada, productos minerometalúrgicos y equipos eléctricos y electrónicos. En el sector automotriz, el crecimiento se explicó por una recomposición de destinos, con una caída de envíos a Estados Unidos y un aumento significativo hacia otros mercados, una señal de diversificación que abre nuevas oportunidades estratégicas.

No todos los sectores compartieron el impulso. Las exportaciones agropecuarias y pesqueras registraron caídas relevantes en el último mes del año, afectadas por descensos en productos clave como jitomate, aguacate y ganado vacuno, lo que evidenció la vulnerabilidad del sector primario a factores climáticos, sanitarios y de precios internacionales.

Así, 2025 quedará registrado como un año en el que México reafirmó la fortaleza de su sector exportador en medio de un entorno global adverso. Las cifras cuentan una historia de resiliencia, adaptación y oportunidades, pero también de desafíos estructurales pendientes. En ese equilibrio, el comercio exterior volvió a colocarse en el centro del tablero económico, no solo como un motor coyuntural, sino como una pieza clave del momento histórico que vive el país y de las decisiones que marcarán su rumbo en los años por venir.

Colaboración: Editorial Auge.

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