La plata rompe la barrera histórica de los 100 dólares la onza

El valor de la plata rompió un récord al superar por primera vez en la historia los 100 dólares la onza.

La plata superó por primera vez en la historia la barrera de los 100 dólares la onza, un punto de inflexión que reconfigura el mapa de los metales preciosos y devuelve a estos activos al centro de la conversación económica global. El precio al contado avanzó 4.05 por ciento hasta los 100.1 dólares la onza, mientras el oro escalaba hacia otro récord, acercándose a los 5,000 dólares.

El movimiento no fue aislado ni accidental. Se produjo en un entorno marcado por la búsqueda de refugio ante la volatilidad geopolítica, la persistente incertidumbre comercial y la expectativa de que la Reserva Federal de Estados Unidos inicie un nuevo ciclo de recortes en las tasas de interés durante la segunda mitad de 2026. En este contexto, los metales preciosos volvieron a cumplir su papel histórico como resguardo de valor cuando los instrumentos financieros tradicionales pierden brillo.

Los cuellos de botella en la refinación y la dificultad para expandir la producción minera han creado un mercado estructuralmente ajustado. Analistas del sector coinciden en que el metal se beneficia de las mismas fuerzas que sostienen al oro, pero con un componente adicional que amplifica su atractivo: su uso industrial creciente.

Para México, uno de los mayores productores de plata del mundo, este momento tiene un peso estratégico. La escalada de precios fortalece el papel del país como proveedor clave en un mercado global que enfrenta escasez, y abre la puerta a mayores ingresos por exportaciones, una balanza comercial más robusta y un renovado interés de inversión en el sector minero. En un entorno de oferta limitada, cada onza producida adquiere un valor económico y geopolítico mayor.

Sin embargo, el potencial no está exento de tensiones internas. La industria minera mexicana arrastra retos que limitan su capacidad para capitalizar plenamente este ciclo alcista. La incertidumbre regulatoria, los procesos administrativos complejos, los conflictos sociales en ciertas regiones y la falta de inversión sostenida en infraestructura y tecnología han ralentizado la expansión de proyectos. En un mercado que exige rapidez y eficiencia para responder a la escasez, estas debilidades se vuelven más visibles.

Al mismo tiempo, el alza de la plata abre una oportunidad que va más allá de la extracción. El metal es un insumo crítico para sectores vinculados a la transición energética, como la fabricación de paneles solares y componentes electrónicos. Para México, el nuevo entorno de precios podría convertirse en un catalizador para avanzar hacia cadenas de valor más sofisticadas, donde la refinación, la transformación industrial y la manufactura asociada ganen terreno frente a la simple exportación de materia prima.

El contexto global, no obstante, también introduce riesgos. La volatilidad extrema de los precios, alimentada por factores geopolíticos y decisiones de política monetaria externas, plantea un escenario de alta incertidumbre. Un cambio brusco en las expectativas sobre las tasas de interés, una distensión inesperada de los conflictos internacionales o una desaceleración económica global podrían enfriar el rally. Además, los precios elevados presionan los costos de las industrias que utilizan plata como insumo, afectando la competitividad de ciertos segmentos manufactureros.

En paralelo, el oro reafirmó su papel como el activo de refugio por excelencia. El precio al contado avanzó hasta los 4,959.98 dólares la onza, tras tocar un máximo intradía de 4,967.03 dólares, mientras los futuros estadounidenses se mantuvieron cerca de los 4,961 dólares. Las compras sostenidas de los bancos centrales y un alejamiento gradual del dólar como eje dominante de las reservas internacionales han apuntalado esta tendencia desde comienzos de 2026, en medio de tensiones políticas y comerciales persistentes.

El repunte se extendió al resto del complejo de metales preciosos. El platino y el paladio registraron alzas superiores al 4 por ciento, confirmando que no se trata de un episodio aislado, sino de un reposicionamiento más amplio de los inversionistas hacia activos tangibles en un momento de redefinición del orden económico global.

Cuando los mercados miren hacia atrás, la superación de los 100 dólares por onza probablemente se recordará como algo más que un récord estadístico. Para México y para el sistema financiero internacional, este episodio marca un punto en el que la historia, la geopolítica y la economía convergieron en un mismo instante. Un recordatorio de que, incluso en un mundo dominado por algoritmos y pantallas, los metales que durante siglos simbolizaron valor siguen escribiendo capítulos decisivos del presente.

Colaboración: Editorial Auge.

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