Fondo Monetario Internacional ve recuperación gradual para la economía mexicana
El Fondo Monetario Internacional mantuvo sin cambios su expectativa de crecimiento para México en 1.5%, luego de un 2025 débil.
El Fondo Monetario Internacional confirmó que mantiene sin cambios su expectativa de crecimiento para México en 1.5%, una cifra que, más allá del número, retrata el delicado punto de equilibrio en el que se encuentra la economía mexicana.
La previsión forma parte de la actualización más reciente de las Perspectivas de la Economía Mundial del FMI para el G-20 y ratifica el cálculo presentado en octubre. El dato contrasta con el desempeño estimado para 2025, año en el que el organismo calcula que el Producto Interno Bruto apenas avanzó 0.6%, un periodo marcado por la desaceleración, el encarecimiento del crédito y un entorno internacional cargado de incertidumbre. Aun así, la estimación del FMI se sitúa por encima de la expectativa del mercado, que según la encuesta más reciente de Citi anticipa un crecimiento de 0.3% para 2025 y de 1.3% para el año en curso.
Durante la presentación del informe, la subdirectora del Departamento de Estudios Económicos del FMI, Petya Koeva Brooks, explicó que el escenario base para México descansa en dos pilares clave: una política fiscal ampliamente neutral y una flexibilización gradual de la política monetaria.
En esa combinación se refleja una de las principales fortalezas del mercado mexicano, la disciplina macroeconómica.
Para las empresas y los inversionistas, esta estabilidad funciona como un ancla en un entorno global volátil, al reducir el riesgo de sobresaltos financieros y preservar condiciones mínimas de certidumbre.
El propio organismo reconoció, sin embargo, que el pronóstico para 2025 fue ajustado a lo largo del año conforme se incorporaron los efectos del endurecimiento fiscal, el elevado grado de restricción monetaria y los vientos en contra derivados de la tensión comercial internacional. El diagnóstico es claro: la economía mexicana atraviesa una etapa de relativa debilidad. Esta condición deja al descubierto una de sus principales fragilidades estructurales, la limitada capacidad de crecimiento sostenido sin motores internos más robustos, especialmente en inversión productiva y consumo.
Aun con ese punto de partida, el FMI proyecta un cambio gradual de ritmo. Para 2027 anticipa un crecimiento de 2.1%, que de concretarse sería el más alto en tres años y superaría el promedio histórico observado entre 2000 y 2019. La cifra abre una ventana de oportunidad para el mercado mexicano, sobre todo si logra capitalizar la normalización de las condiciones monetarias, el reacomodo de las cadenas globales de suministro y su profunda integración con Estados Unidos.
El telón de fondo global sigue siendo determinante. El FMI espera que la economía mundial crezca 3.3% en el año en curso y 3.2% en 2027, con una ligera revisión al alza para 2026. Para Estados Unidos, el principal socio comercial de México, prevé un crecimiento de 2.4% en 2026 y de 2% en 2027. Este escenario ofrece un soporte relevante para la economía mexicana, aunque sin el impulso extraordinario de otros ciclos expansivos, lo que obliga a las empresas a competir más por eficiencia que por volumen.
Las advertencias también están sobre la mesa. El economista en jefe del FMI, Pierre Olivier Gourinchas, señaló que el mayor riesgo global es una escalada de las tensiones geopolíticas acompañada de nuevos aranceles. Para México, altamente expuesto al comercio internacional, este factor se traduce en una amenaza latente capaz de frenar inversiones, alterar cadenas productivas y limitar el crecimiento si el entorno global se fragmenta aún más.
Así, el panorama que dibuja el FMI no es el de una economía en crisis, pero tampoco el de una en despegue. Es el retrato de un país que avanza con cautela, apoyado en la fortaleza de su estabilidad macroeconómica, enfrentado a debilidades estructurales persistentes y atento a oportunidades que dependen tanto de decisiones internas como de vientos externos. En este momento histórico, el crecimiento de 1.5% no es un punto de llegada, sino una señal de que México se mueve en una línea delgada entre la inercia y la transformación, una línea que el sector empresarial está llamado a cruzar con estrategia, visión y paciencia.
Colaboración: Editorial Auge.